sábado, 23 de marzo de 2013

Cap 8: Julia

- Es que se trata de un chico muy agradable, no sé, me provoca ayudarlo -decía Laura- pienso que se siente desorientado, tal como yo lo estuve...
- ¿Cómo tú? -dijo Victoria en tono de reproche- no tiene sentido Laura, tu eres mucho más complicada que ese chico –y comenzó a reír.
- Basta -dijo Laura- te atraparé.
Y empezaron a perseguirse alrededor de la pequeña sala del departamento de Julia, quien reía sentada en el sofá, había tenido un largo día y se sentía muy cansada; así que le venía bien escuchar a sus amigas discutir, jugar y conversar de sus asuntos.

-Está bien Vicky -dijo Laura muy agitada- voy a dejar de hablar de Marcos, sólo porque gracias a ti obtuve la mejor nota de la clase.
- Es porque soy divina, algún día seré famosa y esa pintura valdrá mucho dinero.
- Eres tan vanidosa.
- Es parte de mi lesbianismo -respondió Victoria entre risas.

Julia quería mucho a Victoria y a Laura, y disfrutaba mucho de su compañía... y no es que Julia no disfrutara de vivir sola, por el contrario, le encantaba su estilo de vida, su arte, su forma de ver la vida, sus pasatiempos... incluso su trabajo de medio tiempo en una cafetería.

Pero la vida de Julia no estaba completa, no, ninguna vida está completa sin alguien con quien compartirla. Julia siempre había querido sentir... había pasado su vida entera contemplando a sus amigas enamorarse y desenamorarse con tanta facilidad... como si fuera algo que simplemente les sucede a las personas, a todas las personas excepto a ella.
Todo esto parece sonar muy cursi; pero en realidad Julia no pedía demasiado y ese fue su primer error.

Hace dos meses Julia lo conoció y no le contó a nadie acerca de ÉL, en parte porque nunca le contaba a sus amigas acerca de sus asuntos (no, ella siempre estaba dispuesta a escuchar, mas no a hablar) y en parte porque no había mucho que contar acerca de ÉL.
Se conocieron cuando ÉL entró a trabajar a la cafetería como remodelador y desde un principio llamó su atención, no porque fuera muy atractivo ni mucho menos, sino porque le parecía un tipo muy inteligente y creativo.
Entonces ÉL la invitó a salir, así de la nada y de la misma forma nunca le contó nada acerca de si mismo, bajo la excusa de que era un espíritu libre.
Cada vez empezaron a verse más seguido y cada vez ÉL buscaba un contacto más íntimo entre ambos.
Y era tan gracioso... es decir, Julia sabía muy bien que ÉL nunca la iba a tomar en serio, es más, ÉL prácticamente se lo había dado a entender; pero a Julia le atraía tanto y a veces se sentía tan sola, que ÉL comenzó a llenar ese vacío.

Julia salió de sus pensamientos por un momento y se fijó en Laura y Victoria, la forma como se miraban, como a veces rozaban sus piernas, como discutían... esa conexión entre ellas era tan similar a la que tenía ÉL con aquella decoradora que se presentó en la cafetería dos días atrás. Sus miradas y lenguaje corporal lo decían todo... y fue así como Julia se dio cuenta de que, lógicamente, no era la única mujer con la que ÉL salía, no, Joaquín probablemente hacía lo mismo con una o dos chicas más, todo era incierto.

Tenía que dejarlo, tenía que alejarse de él.

Y así lo hizo, fue difícil; pero ese mismo día, en la mañana, se le acercó y le dijo que ya no quería volver a salir con él ni volver a besarlo ni que sucediera algo más entre ambos, que ya no se sentía cómoda. Joaquín se lo tomó con mucha tranquilidad y le dio un tierno beso en la mejilla antes de irse.

En ese momento, sentada en el sofá de su pequeña sala, toda la historia se repetía ante sus ojos; pero ya no se sentía triste, ahora se sentía orgullosa de sí misma.

-¿Te sucede algo? - le preguntó Laura.
- No, - respondió Julia- sólo estoy muy cansada, creo que ya me iré a dormir.
- ¿Entonces no vienes con nosotras? quería que conozcas a Marcos.
- Vayan y diviértanse, yo tuve suficiente por hoy.

Julia las dejó ir solas, imaginando lo que podría suceder entre ambas… y mucho peor, ¿Qué iría a suceder entre Laura y ese chico llamado Marcos? ¿Se interpondría entre las dos chicas?
Una vez más Julia se quedaba sola, una vez más las personas a su alrededor se emparejaban y su situación no cambiaba. Pero quizá ese era su lugar, quizá las cosas estaban bien simplemente así, quizá...


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